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(06-03-2008) Impone el caravaneo de terneros y terneras en el momento del destete para identificar a todo el rodeo nacional. En 2007, se comercializaron más de 17 millones de caravanas. Este año, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria intensificará su acción. Por Juan Angel Cruz - Doctor. Dirección Nacional de Sanidad Animal del SENASA
La trazabilidad es una herramienta que –entre otras aplicaciones –se puede utilizar para la gestión sanitaria. Implica la identificación individual de los productores que intervienen en una cadena productiva, los productos que ellos aportan, y el registro de cada paso del proceso. En Argentina, los criadores se identifican mediante el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA), mientras que los bovinos se identifican individualmente mediante caravana. La sistematización de la información se lleva mediante el Libro de Movimientos y Existencias presente en el establecimiento, y la base de datos de la Oficina Local del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Los productores que tienen la obligatoriedad de cumplir con la trazabilidad, son los inscriptos voluntariamente para exportar a la Unión Europea (UE). En 2006, se determinó incorporar al resto del rodeo argentino al Sistema Nacional de Identificación de Bovinos a partir del 2007. Esta herramienta impone el caravaneo de terneros y terneras en el momento del destete (o al trasladarlos del campo donde nacieron, lo que primero ocurra), de manera que con el correr de los años el ciento por ciento del rodeo nacional se halle identificado. Además, unificó la forma de reconocer a los animales, aunque difiere del sistema de trazabilidad desarrollado para la UE que señala que estos productores deben llevar los registros mencionados, mientras que aquellos abastecedores del mercado interno exclusivamente, no lo hacen. La unificación consistió en que se identifican los animales siguiendo una secuencia numérica para cada establecimiento y, a su vez, para cada tenedor de animales en él, si coexisten varios. El mecanismo que permite esta acción es la Clave Única de Identificación Ganadera (CUIG) que tiene como única función la de reconocer al establecimiento y poseedor a partir de los datos de la caravana de los animales. La CUIG se comenzó a otorgar a fines del 2006, al término de la actualización del RENSPA, y a fines del 2007 el número de otorgamientos superaba los 250 mil. Así, el año pasado se comercializaron más de 17 millones de caravanas. Obtenida la clave en una credencial, el productor debe presentarla cada vez que solicite caravanas, o cuando tenga que hacer trámites ante SENASA, ya que en ella están los datos que lo vinculan al Servicio Sanitario. Las caravanas se adquieren de a pares y están conformados por una tarjeta (para lectura) y un botón (de seguridad), de un determinado color de acuerdo a la caracterización sanitaria, respecto de la fiebre aftosa, de la zona. Vienen acompañadas de una “Planilla de Identificación de Bovinos” cada veinticinco unidades, que se completa en el momento de identificar a los animales para posteriormente presentarla en la oficina local de SENASA. En 2008 se continuará caravaneando a los terneros, los que se sumarán a los reconocidos durante el año anterior. Así, la obligatoriedad de mover en esta condición ya les cabe no solo a ésta categoría, sino también a los novillitos y vaquillonas. Finalmente, si bien es obligación del productor criador la aplicación de las mencionadas caravanas, no es menor el rol de los integrantes del siguiente eslabón, es decir, los engordadores o invernadores, quienes tienen el deber de adquirir para su establecimiento animales identificados.
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